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DECLARACIÓN DE VERACRUZ POR LA EDUCACIÓN NORMAL

 

En el marco del Congreso Veracruz, “Retos y perspectivas de la educación normal en el siglo XXI”, celebrado los días 22, 23 y 24 de abril de 2010, en la ciudad de Xalapa, Enríquez; reunidos formadores de docentes para la educación básica, directivos de escuelas normales, investigadores, especialistas en educación, estudiantes normalistas y otros profesionales interesados en el fortalecimiento de la educación normal de nuestro país, considerando que:

La sociedad actual enfrenta profundas transformaciones económicas, tecnológicas, sociales, políticas y culturales, generadoras de problemas inéditos que requieren  profesionales de la educación capaces de constituirse en agentes de cambio para construir un mundo equitativo; y que el modelo económico imperante pone de manifiesto las contradicciones y los rezagos en diversos ámbitos de la sociedad mexicana, con gran impacto en la educación y el desarrollo cultural.

Con base en los resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales,  se ha difundido un discurso de descalificación con respecto a la calidad de los servicios  de educación básica y normal que señala como únicos responsables del bajo nivel de aprovechamiento a los profesores y a las instituciones escolares, soslayando las condiciones estructurales de pobreza e inequidad, la debilidad de las políticas actuales para fortalecer la educación pública y el insuficiente financiamiento educativo.

Las escuelas normales transitan hacia los escenarios del futuro con serias desventajas históricas para el desarrollo óptimo de sus funciones sustantivas: docencia, investigación y difusión de la cultura, lo que hace necesario aprovechar el potencial académico de las comunidades normalistas para repensar su papel en la sociedad contemporánea y trascender la precariedad de sus condiciones.

Toda transformación profunda en la educación parte de la premisa: nadie aprende y asume como propio aquel cambio que desde fuera se le quiere imponer. Las reformas educativas exitosas deben ser resultado de procesos amplios y abiertos de consulta y deliberación, ninguna puede por sí misma mejorar la práctica pedagógica e impactar el trabajo en el aula si no se acompaña de la disposición y acción decidida de todos los actores. En consecuencia hacemos la siguiente:

D   E   C   L   A  R   A   C  I   Ó   N

1.    Defendemos la educación pública como legado histórico y cultural de los mexicanos y estamos dispuestos a enfrentar con voluntad de cambio y claridad de propósito, los retos y las prioridades de la sociedad contemporánea, asumiendo la responsabilidad que nos corresponde para superar los problemas de la educación básica y normal en nuestro país.

2.    Recomendamos que la reforma integral de la educación básica, particularmente, el enfoque por competencias que propone sea ampliamente analizado y discutido por los maestros mexicanos a la luz de los debates teóricos y filosóficos actuales, con el propósito de que tengan conocimiento suficiente para emitir un juicio crítico e informado sobre la misma, y puedan asumir su papel profesional para formar ciudadanos que enfrenten con éxito los complejos problemas del presente siglo.

3.    Exigimos que la reforma de la educación normal se sustente en los aportes y las experiencias exitosas de las instituciones formadoras de docentes y en una evaluación seria de sus fortalezas y posibilidades, con el fin de reconocer y valorar su potencial académico. La transformación de las escuelas normales no puede ser una acción improvisada, de estrecha mira e impuesta unilateralmente; más allá de un modelo curricular, la propuesta debe abarcar aristas que han sido sistemáticamente olvidadas, tales como: el desarrollo auténtico de la investigación educativa, el impulso sostenido a la experimentación e innovación pedagógicas, la difusión de la cultura, así como la renovación de los procesos de gestión académica para ofrecer un modelo educativo pertinente a las condiciones del contexto social.

4.    Asumimos que las escuelas normales son instituciones de educación superior comprometidas con la mejora de sus procesos,  y que si bien desde hace diez años comenzaron a ser  valoradas en diversos ámbitos por diferentes instancias, pugnamos por criterios de evaluación y certificación  congruentes con su especificidad y su misión histórica; de tal forma que les permita acceder a financiamientos en condiciones de equidad.  

5.    Demandamos  una gestión académica, voluntad política y acción decidida para fortalecer a las escuelas normales, en su carácter de instituciones de educación superior, a través del desarrollo profesional de sus académicos. Son necesarias políticas y estrategias institucionales claras, articuladas e integrales que favorezcan la actualización, los estudios de postgrado, los intercambios académicos, la investigación innovadora y las redes de colaboración nacionales e internacionales.

6.    Requerimos de políticas que generen condiciones favorables para satisfacer las necesidades de orden académico y de gestión, toda vez que los mecanismos de asignación laboral han sido históricamente establecidos bajo criterios diferenciados, generando enormes brechas entre las condiciones y recursos de cada institución, por lo que es urgente la generación y aplicación de una normatividad anclada en los intereses institucionales para regular los procesos de ingreso, permanencia y promoción del personal académico de las escuelas normales.

7.    Afirmamos la necesidad de una reestructuración orgánica y académica de las escuelas normales, que permita la apertura de estudios de postgrado dirigidos principalmente a los maestros y maestras de educación básica. Es importante propiciar las condiciones académicas y materiales en las escuelas para que, de acuerdo con sus posibilidades, transiten de manera firme y gradual hacia esta nueva responsabilidad cumpliendo con los criterios de excelencia exigidos para las instituciones de educación superior.

8.    Reconocemos que la investigación educativa sigue siendo una tarea pendiente en las escuelas normales y que su desarrollo exige condiciones relacionadas con: la formación especializada de los docentes, la vinculación con redes de colaboración y centros de investigación -locales, nacionales e internacionales-, y con un financiamiento sostenido. La generación y uso del conocimiento que actualmente se demanda a las instituciones, implica desarrollar este quehacer académico de manera sistemática y con calidad; para fortalecer la divulgación de la producción académica y la difusión de la cultura pedagógica.  

9.    Reclamamos mayores márgenes de autonomía en las escuelas normales, como instituciones de educación superior, ya que ésta representa un valor indispensable para su crecimiento y fortalecimiento. La alta competitividad académica, la creatividad y la capacidad innovadora que ahora se exige a los formadores de maestros, no pueden prosperar en ambientes cerrados a las iniciativas, centrados en controles administrativos y desprovistos de un clima de confianza y estímulo -financiero, intelectual y emocional- para desarrollar proyectos educativos realmente alternativos. El ejercicio de la autonomía es una conquista compartida, sustentada en el trabajo constante,  los compromisos colectivos y  la rendición de cuentas.

Hacemos un llamado a los académicos, a los estudiantes, a las autoridades y a la sociedad en general a que se sumen a esta declaración con el fin de contribuir al debate necesario para construir nuevos escenarios, viables y esperanzadores para la educación básica y normal en México.

 

     Xalapa, Veracruz, 24 de abril de 2010

 

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